Redacción LWS –

“No somos neutrales; la neutralidad a los trabajadores nos la hacen creer los que manejan los destinos del poder y nos la hacen creer nuestras patronales. No ser neutrales no significa ir detrás de ningún partido político, significa decidir a quién le voy a disputar la porción de riqueza que nos corresponde”. Esa frase descargada con euforia por Marcelo Guagliardo, secretario general de ATEN, casi al final de los 48 minutos que duró su intervención en la Asamblea de Memoria y Balance, describe en parte el encuentro realizado hace unos días en San Martín de los Andes, donde hubo discursos de alto contenido político-sindical que le permitieron al oficialismo conseguir la aprobación del ejercicio 2018 por amplísima mayoría (más de 330 votos sobre los casi 400 presentes) y sin resistencia por parte de quienes se oponen a casi todo.

Ante la atención de los presentes y breves interrupciones, Guagliardo repasó todo lo ocurrido el año pasado. Hizo un extenso análisis del contexto nacional e internacional y expuso una férrea defensa de las políticas llevadas adelante por el TEP (actual conducción del sindicato docente), haciendo principal eje en el conflicto educativo -que duró 43 días y demandó un gasto superior a los 16 millones de pesos-, en el crecimiento de la Escuela de Formación Carlos Fuentealba, en los resultados electorales, en las políticas con perspectiva de género, en la lucha feminista y en la actual discusión por la Construcción Curricular del Nivel Medio. «La huelga docente se superó porque ATEN tiene una conducción que estuvo siempre a la cabeza del conflicto, defendiendo a cada trabajador y a cada trabajadora», deslizó luego de reconocer la participación, el esfuerzo y el compromiso de les afiliades.

Como pocas veces ocurre -claro que en estas asambleas salen a luz todo tipo de trapitos y nadie esconde cartas-, les oradores tepianes no escatimaron palabras ni usaron eufemismos para referirse a quienes transitan por la vereda opositora; obviaron lo políticamente correcto, lanzaron fuertes chicanas internas y dejaron al descubierto de qué lado de la “grieta” están unes y otres. Fue una asamblea jugosa, picante.

El oficialismo salió del vestuario con el cuchillo entre los dientes preparado para dejar en claro quién conduce hoy los destinos del sindicato, que, en los últimos 4 años, sumó casi 5 mil nuevos afiliados y afiliadas. Y desde el minuto cero se paró firme en la cancha, al proponer por primera vez en la historia de ATEN que la mesa encargada de presidir la asamblea esté integrada por cuatro mujeres. Y así fue.

Más allá de algunos sacudones propios de la interna sindical, quienes hablaron en representación del tep lo hicieron con pedagogía fundamentando cada intervención ante una oposición que, salvo alguna mínima representación, no se movió de un discurso estanco, vacío y panfletario.

Las horas pasan y hay quienes seguirán trabajando en la construcción de una escuela emancipadora, en estudiantes críticos, en alumnes pensadores, en una escuela pública integral, en la formación permanente, en la carrera docente, en la búsqueda de Justicia Completa y en conformar -aunque la teoría y la práctica digan todo lo contrario- la más amplia unidad que no esquive lo que nos pasa como sociedad y que permita enfrentar las embestidas neoliberales. Otres, en tanto, continuarán estancades en el NO. Sólo en el NO porque NO.