Por Manuel Navarro –

Desde el Gobierno nacional y los medios de comunicación afines vienen augurando un inminente rebote económico que redundará en mejores condiciones de vida para los argentinos. A la estabilidad cambiaria de los últimos meses, se suma ahora el repunte de la economía gracias a una cosecha. El desempeño del agro creció un 49,5%.

Pero los índices oficiales, dados a conocer por el Indec muestran un repunte económico y, paralelamente, una constante pérdida de puestos laborales. En lo que va del 2019 se perdieron  94.300 empleos, mientras que la comparación interanual muestra una merma de 217.000 puestos laborales y supera los 300 mil desde enero de 2018, cuando empezó la mayor debacle. Esto, vale la pena aclarar, es relación al empleo registrado. Obviamente, que si se sumara la informalidad las cifras serían mucho mayores aún.

Sin embargo, en el Gobierno celebran los índices económicos con los que, además, justifican el camino adoptado. Todo se trata de números y de prioridades. Es que la economía real, la de la calle, la del consumo, la del sueldo que sigue perdiendo contra la inflación por goleada, no es la que los desvela.

Volviendo a la caída del empleo, se observa que los que peor la están pasando por estas horas son les que se desempeñan en el sector privado, con una contracción de 36.000 vacantes, seguido por los monotributistas sociales (-3.400). En el sentido opuesto, puede verse un repunte del sector público (16.500), de los monotributistas generales (6.100) y de casas particulares (1.600), rubros que usualmente no se los asocian a “empleo de calidad”.

Dentro del sector privado, las ramas más afectadas son la industria, con una caída de 8.600 puestos, el comercio (-5.600) y la agricultura (-6.600). Mientras que sólo se ve un crecimiento en enseñanza (1.700) y de solo 100 puestos de trabajo en minas y canteras.

Pero en la economía real, no solo hay cada vez más argentinos que se quedan sin trabajo, sino que aquellos que aún pueden mantener su fuente laboral, van perdiendo constantemente poder adquisitivo. Mientras que en diciembre la remuneración real promedio había retrocedido un 9,8% a nivel interanual, en esta oportunidad lo hizo un 8,9%, acumulando once meses de caídas consecutivas.