La Argentina no da respiro. Esta semana que termina estuvo marcada nuevamente por el conflicto, con numerosas movilizaciones en todo el país. Primero fueron las organizaciones sociales, que reiteraron su pedido de aumento del salario familiar y la inmediata declaración de la emergencia alimentaria. Luego fue el turno de les docentes, alarmados por la salvaje represión parapolicial ocurrida en Chubut, lo que motivó un paro nacional.

Paralelamente, en la región, hubo despidos en pymes proveedoras de Vaca Muerta. Varies empresaries expresaron la imposibilidad de seguir adelante con sus firmas, si sigue rigiendo la medida de congelamiento del crudo. Algunas empresas ya anunciaron que suspenderán al 30% de su personal, porque no pueden hacer frente a los compromisos asumidos en este contexto.

También hubo un paro de trabajadores estatales que afectó, de manera parcial, a las distintas dependencias de las administraciones públicas nacionales y provinciales.

Ante este panorama, los pocos gremios que se mantenían aliados al Gobierno, formando su cada vez más flaca pata sindical, ya abandonaron definitivamente sus trincheras. Y no solo eso, sino que en las últimas horas saltaron a la vereda de enfrente y respaldan la candidatura de Alberto Fernández para la presidencia. El miedo al carpetazo ya no preocupa a estos dirigentes, con un gobierno en retirada que cada vez tiene menos poder y cuya alianza se está resquebrajando por los cuatro costados. Ahora, se animan a criticar medidas y un plan económico sobre el cual callaban hasta hace pocos días. Las 62 Organizaciones Sindicales Peronistas ya acercan posiciones con Fernández y solicitaron una audiencia con el candidato que arrasó en las PASO.

La disyuntiva que por estas horas sigue dividiendo a los gremios es si las medidas de fuerza son convenientes o no. Hay quienes aseguran que ante un contexto de una gran devaluación de la moneda y de una inflación galopante, donde la pérdida del poder adquisitivo se acreciente cada día que pasa, no se pueden quedar de brazos cruzados sin salir a defender a les trabajadores. Desde otros sectores, opinan que un paro general, por caso, daría un motivo al Gobierno para victimizarse y tratar de volver al centro de la escena para recuperar algo del terreno perdido y ser competitivo electoralmente. “Están esperando algún error nuestro para aprovecharlo. No tenemos que caer en la tentación, porque ya están perdidos”, aseguró un referente gremial off de record, en diálogo con La Web Sindical.

Pero la reapertura de las paritarias se sigue haciendo esperar, como en el caso de los aeronavegantes, que ya iniciaron medidas de fuerza. Estatales y docentes de todo el país están en la misma situación, con el caso extremo de Chubut, donde no se pagaron los últimos salarios y además no se cumple lo acordado en la última negociación paritaria.

A esto hay que sumarle la constante pérdida de puestos de trabajo y la caída de millones de personas a la pobreza y a la indigencia. Esta realidad parece haber sorprendido a muchos luego del resultado de las PASO. Uno de ellos fue el propio presidente Mauricio Macri, quien sin telepronter de por medio, dejó ver su verdadero rostro. Mientras hacía estallar por los aires al país, culpaba a les votantes de su propia desventura. Y en eso, algo de razón tuvo. El pueblo, a veces se equivoca. Pero el error del 2015 ya comenzó a subsanarse en las urnas.