Por Manuel Navarro –

La CTA de los Trabajadores resolvió retornar a la CGT y aportar su grano de arena para conseguir la unidad de la lucha obrera y del campo popular. El objetivo será formar parte de una gran concertación social para encarar el diálogo con el futuro Gobierno nacional y, a base de acuerdos, comenzar con la reconstrucción del país.

El propio candidato a la presidencia por el Frente de Todos, Alberto Fernández, aseguró que “el gesto de la CTA es estratégicamente y políticamente tan grande como el gesto de Cristina”, cuando decidió dar un paso al costado para priorizar la unidad del campo nacional y popular. Es que ahora de eso se trata; de lograr bases sólidas para enfrentar una compleja coyuntura y a partir de ahí comenzar a reconquistar derechos de la clase trabajadora.

Quién conducirá la nueva central obrera es todavía una incógnita, pero la premisa de la unidad es clara. Y así lo ven también desde la CGT, que celebraron el desembarco de la CTA liderada por Hugo Yasky. Se trata de una reunificación histórica en un cambio de época que deberá comenzar con un verdadero pacto social, que también deberá incluir al empresariado nacional.

Primero fue el peronismo y ahora el sindicalismo. Pero la unidad debe ser el punto de partida para avanzar hacia un país justo y soberano, no el fin en sí mismo para conseguir poder. Todavía queda mucho por hacer en ese sentido, ampliando aún más las bases de sustento y logrando un compromiso multisectorial para salir del pozo.

Como ya se dijo antes aquí mismo, en La Web Sindical, las elecciones del 27 de octubre son fundamentales para la clase trabajadora, porque de ese resultado dependen sus posibilidades de mejoras sectoriales de cara al futuro. Pero la lucha no puede terminar ese día. La guardia deberá seguir arriba, para evitar que en nombre de la reconstrucción se sigan perdiendo derechos conquistados y, a su vez, recuperar el terreno perdido en estos últimos cuatro años.