El presidente electo Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Ferández de Kirchner prestaron juramente, hace instantes, frente a la Asamblea Legislativa, en el Congreso de la Nación. Allí, el mandatario saliente, Mauricio Macri, entregó sus atributos de mando a su sucesor.

En ese contexto, Alberto brindó un discurso, en el que -principalmente- hizo hincapié en construir un país con igualdades para todes y, de en ese sentido, convocó a les ciudadanes a poner “el país de pie”.

Al comienzo del discurso, el presidente electo celebró el 10 de diciembre, día en que les argentines “sepultaron la más cruel de las dictaduras”. “Hace 36 años Asumía Raúl Alfonsín y nos devolvía la institucionalidad que habíamos perdido. Desde ese entonces, atravesamos diferentes momentos; algunos placidos y felices, otros tristes y tortuosos. Pero siempre perseveramos”.

Reivindicó su compromiso democrático y convocó a todes, más allá de las ideologías de cada ciudadano, a llevar a cabo una convivencia con respeto. “Desde la humildad con la que escucho y la esperanza donde millones de compatriotas se expresaron en las urnas, vengo a convocarlos a la unidad de la Argentina para la construcción de un nuevo contrato social para el país; un país fraterno y solidario: fraterno porque llegó la hora de abrazar a las diferencias, y solidario porque en época de emergencia social es tiempo de empezar por los últimos para llegar a todos”.

Instó, una vez más, a todes les ciudadanes -sin distintución alguna-, a poner a Argentina de pie, caminando en unidad y rumbo al desarrollo, con Justicia social. Instó a una Argentina unida, que reconstruye los vínculos sociales entre cada une. “No cuenten conmigo para seguir transitando el camino del desencuentro. Construyamos la sociedad que nos debemos”.

Por otra parte, habló de las más de 15 millones de personas que sufren necesidades alimentarias, a raíz del terrible desastre económico, social y político que dejó el mandato de Mauricio Macri. “Necesitamos ponerle un freno a esta catástrofe social. Sin pan, no hay presente ni futuro; sin pan, la vida solo se padece; sin pan, no hay democracia y libertad”, aseguró y, a su vez, confirmó que una de las primeras reuniones que llevará adelante será para trabajar sobre la emergencia alimentaria.

Habló del trabajo en les jóvenes, donde el 30% -mayormente mujeres- no pueden acceder a un empleo. “Queremos que tengan derecho al primer trabajo. Vamos a trabajar en becas solventadas por el Estado para que puedan acceder a una fuente laboral”.

También dijo que será otra de las próximas reuniones a desarrollarse, donde convocarán a trabajadores, empresarios y diversas organizaciones sociales, entre otros, para poner en marcha un conjunto de medidas básicas que ayuden al país a salir adelante con el empleo.

“Querremos que la argentina se encienda y vuelva a caminar. Sabemos que caminamos un sendero estrecho, donde no hay lugar para los dogmas mágicos. Faltaría a la verdad si no dijera que el escenario exacto en el cual asumimos es complicado”, afirmó

Haciendo alusión al escenario en el cual le entregaron el país, Fernández arrojó números exactos, donde la inflación fue la más altas en los últimos años; la tasa de desocupación creció aún más que en el 2006; el valor del dólar pasó de $9 a $63 en apenas cuatro años (2015-2019); el PIB per cápita es el más bajo en los últimos tiempos; la pobreza que es la más alta desde el 2008; se cerraron más de 20 mil empresas en los últimos 4 años, de las cuales 4229 son industriales y dejaron a más de 152 personas sin empleo -según registros-, y más.

“Debemos tomar un conjunto de medidas económicas productivas y sociales para comenzar a terminar con la crisis, aunque lleve su tiempo. La Nación está endeudada y para ponerla de pie el proyecto debe ser propio e implementado por nosotros. No dictado por alguien de afuera”, expresó.

Entre muchas más cosas, Fernández dijo que la Argentina que buscamos debe ser aquella que construya e incluya, una Argentina para producir y no especular. Donde los más beneficiados sean los que más abajo están. “Recibimos un país frágil, pero es hora de la vocación compartida. Para poder pagar todo, primero hay que crecer”.